LA FUNDACIÓN DE LA C. N. T.


La Confederación Nacional de Trabajadores (CNT) se erigió como la heredera del sindicato Solidaritat Obrera o Unió Local de Societats Obreres de Barcelona-Solidaritat Obrera. La CNT es una organización sindical de ideología anarcosindicalista que desarrolló un papel relevante desde mediados de la primera década del siglo XX hasta el final de la Guerra Civil.

El primer congreso ordinario de la CNT se llevó a cabo en Barcelona en septiembre de 1911. El impulso de la CNT, con 26.585 afiliados por toda España, se localizaba básicamente entre Cataluña, Andalucía y, con menos fuerza, Valencia, donde tenía 12.000, 6.000 y unos 1.000 afiliados, respectivamente. En estos años, el sindicato mayoritario era la Unión General de Trabajadores (UGT), que controlaba sobre todo Madrid, Asturias y la provincia de Vizcaya.
Sin embargo, la CNT pertenecía a la Confederació Regional del Treball de Catalunya, que estaba formada por setenta y ocho sindicatos con 11.830 afiliados. Durante el mencionado congreso se acordó, en una reunión secreta, convocar una huelga general contra la guerra de Marruecos y en solidaridad con unos mineros de Vizcaya y unos obreros textiles de Sabadell y Terrassa.
Calle Colón de Valencia. El ejército tomó las calles durante la huelga general de 1911
La primera acción de la flamante CNT, entre el 18 y el 23 de septiembre de 1911, fracasó porque ni la UGT ni el Partido Socialista Obrero Español secundaron la huelga y por la represión, quinientas detenciones, del gobierno de Canalejas. No obstante, en las localidades de Valencia, Cullera y Xàtiva la huelga fue muy violenta. Ante esta situación, la CNT se disolvió.
















La CNT quiso organizarse inmediatamente, pero no pudo hacerlo, a pesar de ser autorizada en julio de 1914, porque en noviembre de 1912 un anarquista asesinó al presidente del gobierno, Canalejas. En octubre de 1915 se produjo la reorganización de la CNT, donde destacaban los líderes Manuel Andreu (secretario general), Francisco Jordán y Francisco Miranda. Durante estos años se produjo una elevada conflictividad laboral, como lo demuestra la multiplicación por once del número de huelgas en 1916, cifra que aumentó, un poco más todavía, en el siguiente año.
Poco a poco, la presencia de la CNT en el territorio catalán se fue consolidando: en 1915 tenía unos 15.000 afiliados mientras que en julio de 1918 ya había crecido hasta la espectacular cifra de 73.860 miembros, la mayoría provenientes de la federación local de Barcelona.
A pesar de que la CNT, bajo la dirección de Salvador Seguí (‘el Noi del Sucre’), Martí Barrera, Camil Piñón, Sebastià Clara, Joan Peiró, Josep Viadiu i Ángel Pestaña, se había declarado apolítica, ésta siempre buscó acuerdos con partidos políticos o sindicales para cambiar el régimen del momento. Ante la inestabilidad e ineficiencia política existente, la CNT y la UGT firmaron un pacto de unidad de acción en 1916, unión que el gobierno español intentó disolver infructuosamente.
A raíz de una huelga general por unos despidos de trabajadores ferroviarios en Valencia, la CNT convocó una huelga general en agosto de 1917 con el fin de conseguir un cambio político. La huelga finalizó con la dura represión del ejército y la muerte de treinta y siete personas y de sesenta y cuatro heridos, la mayoría localizados en Barcelona y Sabadell. El fracaso de la huelga separó a la UGT y a la CNT, ambas muy desorganizadas, hasta 1918 a causa de la represión sufrida.
Entre los días 28-30 de junio y 1 de julio de 1918, la Confederació Regional del Treball de Catalunya celebró su congreso en Sants. Se decidió la reorganización de Solidaritat Obrera y la creación de los sindicatos únicos de rama o industria. El núcleo fuerte de la CNT siguió concentrándose en la ciudad condal y en su provincia. Una autoridad que se vio aumentada a partir de diciembre de 1918, momento en que los grupos anarquistas decidieron incorporarse a la organización. Este hecho comportó que la CNT creciera ostensiblemente en toda España y especialmente en Andalucía y en el País Valenciano, además de crear importantes núcleos en Vigo, Gijón, Bilbao y Madrid.
1919 y 1920 se caracterizaron por un incremento, nuevamente, de la conflictividad laboral, sobre todo en Barcelona. Una situación que tan sólo disminuyó entre 1921 y 1922 por la elevada represión política que se ejerció sobre la CNT y la profunda crisis económica. El coste de vida de los obreros se incrementó en un cincuenta por ciento entre en 1914 y en 1919, mientras que en el bienio de 1920-1921 había aumentado el ochenta por ciento.
Uno de los momentos primordiales para la historia de la CNT y de Cataluña fue el despido de unos obreros de las oficinas de ‘La Canadiense’ (Riegos y Fuerza del Ebro) que acabó desembocando en una huelga general. Este conflicto se inició el 5 de febrero y finalizó el 17 de marzo de 1919. Fue cortado el suministro de electricidad, hubo ‘censura roja’ realizada por los sindicatos y el gobierno español confiscó ‘La Canadiense’ y declaró el estado de guerra.
Después de las negociaciones, la CNT obtuvo un acuerdo positivo para los huelguistas. Entre las mejoras se encontraba la obtención de la jornada laboral de ocho horas, el aumento de sueldo, el pago de la mitad de la mensualidad correspondiente al periodo que había durado la huelga, la admisión de los huelguistas y la liberación de la mayoría de los obreros presos, a excepción de los pendientes de proceso. Una asamblea obrera convocada por el comité de huelga decidió aceptar las condiciones y volvió al trabajo; no obstante, había quien quería proseguir con la huelga hasta que todos los presos fueran liberados. Ante esta situación, Salvador Seguí consiguió que los trabajadores volvieran a sus obligaciones laborales con el acuerdo de que los últimos presos saldrían en libertad antes de setenta y dos horas. De lo contrario, volvería a repetirse una huelga general. La liberación no se llevó a cabo y el 24 de marzo volvió a estallar la huelga general en Barcelona. Eso significó que se declarara de nuevo el estado de guerra, lo que comportó que el ejército saliera a la calle. Además, el 9 de abril se constituyó la Federació Patronal de Barcelona en contraposición al poder sindical. Ésta comunicó la realización del ‘locaut’ si no se regresaba a los puestos de trabajo con las condiciones laborales anteriores a la huelga general. El 14 de abril la huelga finalizó.
Estos acontecimientos comportaron un importante coste político y social, ya que el gobernador civil de Barcelona y el gobierno Romanones se vieron forzados a dimitir. Sin embargo, en Cataluña el estado de guerra duró cuatro meses, momento que se aprovechó para llevar a cabo una fuerte represión hacia los sindicatos que se evidenció con el encarcelamiento de quince mil obreros.
A pesar de la difícil situación que atravesaba la CNT, ésta celebró su segundo congreso en Madrid del 10 al 18 de diciembre de 1919, donde la organización se adhirió provisionalmente a la III Internacional comunista. En el congreso convergieron 714.000 afiliados, de los cuales 427.000 provenían de Cataluña. Pero este crecimiento tuvo un rápido descenso.
A lo largo de todos estos años se produjo el fenómeno del pistolerismo. Un hecho en el que la CNT no tuvo ninguna responsabilidad directa, aunque encubrió y amparó a pistoleros. Una acción que provocó que la sociedad asociara el sindicalismo con el pistolerismo. Lo que empezó siendo un complemento a las reivindicaciones públicas acabó por sustituirlas para pasar a una situación de pánico que sirvió de justificación a la guerra turbia del momento.
Entre 1918 y 1923, novecientas cincuenta personas sufrieron algún tipo de atentado o sus efectos, como ha estudiado el historiador Albert Balcells, lo que significa que se producía una media de quince ataques al mes y uno cada dos días. El resultado final fue de doscientos sesenta y un muertos entre patrones, gerentes, directores y encargados, agentes de la autoridad y obreros; aunque el sector más castigado fue éste último, de los cuales un 21,4% pertenecían a la CNT. Entre estas pérdidas se encontraba Salvador Seguí, asesinado a manos del Sindicato Libre, organización ligada a la patronal, el dirigente Josep Canela y el secretario general Evelino Boal.
Entre 1922 y 1923, la situación de la CNT se complicó un poco más, ya que también se produjo una serie de atracos con la excusa de obtener dinero para los presos sindicalistas y para la organización sindical. La situación tuvo tanta trascendencia que la CNT decidió, de manera oculta, no aceptar aquel dinero del que se tenía la sospecha de que podía proceder de algún asalto.
Toda esta situación comportó que la CNT experimentara un importante retroceso, además de sufrir una división, cada vez más evidenciada, entre procomunistas, sindicalistas revolucionarios y anarquistas irreductibles. La debilidad de la CNT y el ‘pronunciamiento’ del capitán general de Cataluña Miguel Primo de Rivera en septiembre de 1923 llevaron a la organización a una forzosa clandestinidad hasta abril de 1930.

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La CNT (Confederación Nacional del Trabajo) es una organización anarcosindicalista que surgió en 1910 con la finalidad de constituir una fuerza lo suficientemente capaz de oponerse al sindicato mayoritario: la Unión General de Trabajadores (UGT).

El grupo procedía de Solidaridad Obrera de Cataluña que después de la represión de 1909 decidió volver a organizarse: algunas comarcas, sociedades y federaciones eligieron a José Negre para conseguir que se celebrase una asamblea nacional (no se dirigieron a José Román ya que éste había sido desterrado). Consiguieron convocar un congreso en el que, por 84 votos a favor, 14 en contra y 3 abstenciones se decidió crear este sindicato.

El primer congreso, después de formarse el sindicato, tuvo lugar en Barcelona (del 8 al 10 de septiembre de 1911), en el palacio de Bellas Artes. Fue en este congreso donde  tomó el nombre definitivo y fue reconocido oficialmente.

Al poco tiempo de surgir, en el mismo mes en que le fue otorgado oficialmente el nombre, se prohibió su actuación debido a la participación de la CNT en la huelga de metalúrgicos de Bilbao. Tuvieron que ocultarse hasta la primavera de 1914, año en el que se organizó de nuevo el Comité Nacional con José Negre haciéndose cargo de la secretaría general.
Durante los años posteriores hasta 1919 la CNT creció muy deprisa debido, principalmente, a que favorecían las reivindicaciones sociales. Concretamente, el número de miembros en 1910 era de 11.000 aumentando considerablemente de tal manera que en 1918 ascendía a 114.000.
Se estima que en 1911 tenía 15.000. 

Los empresarios atemorizados por la importancia adquirida de la clase trabajadora, se revelaron contra ella cerrando empresas y dejando sin empleo a más de un centenar de obreros.
  
La CNT es un sindicato con unos ideales diferentes a los de los demás. No se presentan a elecciones, no quieren subvenciones ni tienen sueldos. No tienen tampoco líderes, son todos iguales.


 Los principales objetivos que persigue la CNT son:

- Defender a los trabajadores con problemas en sus puestos de trabajo de los que han salido desfavorecidos.

- Buscar la independencia de los trabajadores frente a la clase burguesa y sus instituciones (entre ellas, el Estado).

- Conseguir la unión de todos los trabajadores en forma de Sindicato.

- Desposeer y acabar con los capitalistas, lo que llevaría al fin de todo tipo de explotaciones y opresiones.

- Realizar cambios sociales. Piensan que el poder altera la sociedad y por eso no se fían de los políticos, ejecutivos, el Parlamento…

La integración de este sindicato en toda España. 


Cuentan, además, con tres fundamentos:

·   Libertad de acción y expresión.

·   Igualdad.

·   Apoyo mutuo y solidaridad entre los miembros del sindicato.               


Esta forma de ser y de actuar de la CNT ha dado lugar a grandes logros, (por ejemplo, consiguieron que la jornada laboral fuese de 8 horas en el territorio español) haciendo así que los trabajadores / as confíen en él.

Uno de los mayores problemas que tuvo la CNT a la hora de actuar fue que cada vez que avanzaban en sus objetivos, ocurría algo que les obligaba a actuar en clandestinidad.